Casa Amona: una vivienda que convierte la flexibilidad familiar en arquitectura del paisaje
En San Cristóbal de las Casas, COLAR diseña una casa que no fija de antemano una única forma de habitar: construye un marco capaz de acompañar el tiempo, el trabajo creativo y la convivencia familiar.

Una casa pensada para cambiar sin perder su identidad
Casa Amona parte de una condición doméstica concreta, pero evita resolverla con una distribución rígida. El proyecto de COLAR Colectivo de Arquitectura, terminado en 2025, se ubica en una parcela urbana de San Cristóbal de las Casas, Chiapas, junto a una de las áreas verdes más significativas de la ciudad. La proximidad del Cerrito de San Cristóbal permite que la vivienda establezca una relación directa con las colinas y la vegetación sin exponerse por completo a la calle.
Con 155 m² construidos, la casa organiza su programa en dos niveles. A esta superficie se suma un taller independiente de 45 m², concebido para el trabajo artístico, las reuniones familiares y una ocupación autónoma. La operación más relevante no es formal, sino temporal: la estancia de la planta baja puede transformarse en una recámara principal sin modificaciones arquitectónicas mayores. La vivienda, por tanto, no responde solamente a una familia en un momento determinado. También anticipa cambios de edad, movilidad, convivencia y privacidad.
El nombre del proyecto aporta una clave de lectura. Amona significa “abuela” en euskera y alude a una casa vinculada con la vida familiar multigeneracional. No se trata de una etiqueta añadida después del diseño. La palabra resume la intención de construir una arquitectura capaz de reunir, separar y volver a reunir a sus habitantes según las necesidades de cada etapa.


Del límite urbano al paisaje interior
Una fachada contenida hacia la calle
Casa Amona evita que la relación con el exterior dependa de una fachada completamente abierta. Hacia la calle, la casa mantiene una presencia contenida. La experiencia doméstica se desplaza hacia el interior del predio, donde patios, aperturas y terrazas organizan una secuencia de vistas cruzadas. Desde algunos espacios se mira hacia el cerro; desde otros, hacia el jardín o hacia las propias habitaciones de la vivienda.
Esta decisión tiene dos consecuencias. La primera es urbana: la casa protege la intimidad sin convertirse en un objeto completamente hermético. La segunda es espacial: el paisaje deja de ser una única imagen frontal y se transforma en una serie de relaciones que cambian según el recorrido, la altura y el momento del día. Se describe la geometría angular del proyecto como una estrategia para orientar las estancias hacia el entorno en varias direcciones, en lugar de privilegiar una sola vista dominante.
La arquitectura residencial suele asociar amplitud con transparencia. Casa Amona propone otra posibilidad. Una vivienda puede sentirse abierta mediante una combinación precisa de vacíos, filtros, terrazas y ventanas de distintas escalas. La apertura no se mide aquí por la cantidad de vidrio, sino por la diversidad de relaciones visuales que el proyecto permite construir.
El patio como espacio activo
El patio del taller se organiza alrededor de un fresno existente. La vegetación local y un pequeño estanque completan este ámbito, que funciona como una pieza ambiental y social al mismo tiempo. No es un jardín residual colocado alrededor de un volumen ya decidido. Es el espacio que permite que el taller tenga una expansión exterior propia y que el trabajo creativo pueda convivir con el encuentro familiar.
Esta operación también introduce una escala intermedia entre la vivienda y el paisaje mayor. El Cerrito de San Cristóbal aparece como horizonte; el patio, en cambio, ofrece un paisaje cotidiano que puede recorrerse, observarse y modificar la percepción de los interiores. La casa no depende exclusivamente del paisaje lejano para producir una experiencia de naturaleza. Construye una versión próxima y habitable de esa relación.


Una distribución preparada para la autonomía
Planta baja: continuidad y posibilidad de transformación
En el nivel inferior, estancia, comedor y cocina forman un espacio continuo acompañado por un baño completo. La continuidad facilita la vida común y evita una sucesión excesiva de habitaciones especializadas. Sin embargo, el proyecto no confunde apertura con falta de definición. La configuración permite que la estancia se convierta en dormitorio principal sin obras relevantes, una previsión especialmente importante para una vivienda que contempla distintas generaciones y grados de autonomía.
La flexibilidad está, por tanto, incorporada a la arquitectura y no delegada en muebles móviles o soluciones temporales. El proyecto conserva la estructura espacial mientras permite cambiar el uso de una pieza. Esta diferencia es fundamental: una casa flexible no es necesariamente una casa indeterminada. Es una casa en la que ciertas decisiones iniciales dejan margen para que la vida futura no obligue a demoler o ampliar de inmediato.
Planta alta: intimidad y vistas hacia el cerro
La planta alta concentra la recámara, el estudio y las terrazas. El nivel privado se vincula directamente con las vistas hacia el cerro y con una mayor distancia respecto de los espacios sociales. La recámara se complementa con un estudio pequeño y tres terrazas que amplían la relación con el paisaje.
Las terrazas no deben entenderse únicamente como balcones añadidos al volumen. En el proyecto funcionan como pausas entre interior y exterior. Su condición protegida permite mirar sin exponer por completo la vida doméstica. Esa graduación produce una arquitectura del umbral: la habitación, la terraza y el jardín no son espacios equivalentes, pero participan de una misma experiencia visual.
El taller como segunda unidad doméstica
El taller independiente amplía el programa sin quedar subordinado a la casa principal. Tiene acceso propio y reúne un espacio de trabajo artístico, una recámara y un baño. Puede alojar reuniones familiares, pero también admitir una ocupación autónoma. Esta independencia multiplica los escenarios de uso del conjunto: trabajar sin invadir la vida doméstica, recibir a familiares o permitir que una persona tenga un ámbito propio dentro del mismo predio.
La estrategia es significativa porque evita separar por completo trabajo y vivienda. El taller no es una pieza aislada del sistema familiar, pero tampoco obliga a que toda actividad ocurra en el centro de la casa. Casa Amona reconoce que la vivienda contemporánea puede contener varias formas de vida simultáneas y que cada una necesita distintos grados de proximidad.


Materiales locales, continuidad y envejecimiento
La paleta de Casa Amona combina mampostería, muros de block de concreto y ladrillo, adobe no estructural, madera de ciprés, encalados y pisos de loseta de barro. La documentación de COLAR presenta estos materiales como una reinterpretación contemporánea de técnicas y tradiciones constructivas locales, con la lógica de cada sistema visible en la experiencia del espacio.
El ladrillo aparente aporta textura y espesor visual. El encalado unifica algunas superficies y suaviza la presencia de la masa construida. La madera aparece en cubiertas, carpinterías y mobiliario integrado, de modo que no queda limitada a un detalle decorativo. Los pisos de barro continúan entre interiores y exteriores y refuerzan la lectura de la casa como una secuencia de ámbitos conectados.
Esta continuidad material cumple una función más profunda que la coherencia cromática. Permite que los límites entre casa, patio y taller sean graduales. También vincula el proyecto con una arquitectura capaz de asumir las marcas del uso. La idea de “envejecer dignamente” no significa ignorar el mantenimiento, sino aceptar que una superficie puede adquirir valor con el tiempo en lugar de depender de una apariencia permanentemente nueva.


Análisis crítico: flexibilidad sin neutralizar el lugar
La principal virtud de Casa Amona es que su flexibilidad no se presenta como una neutralización del proyecto. La casa no ofrece una planta genérica que pueda adaptarse a cualquier situación. Define relaciones muy concretas con el cerro, el fresno, el patio, la calle y la materialidad local. La posibilidad de cambio surge dentro de una estructura espacial con identidad.
También resulta valiosa la decisión de distribuir las vistas en varias direcciones. En vez de convertir el paisaje en un fondo único, COLAR lo fragmenta y lo vuelve accesible desde diferentes posiciones. Esa estrategia hace que la vivienda sea menos dependiente de una imagen heroica y más atenta a la experiencia diaria: mirar desde la cocina, salir al patio del taller, trabajar junto a una terraza o reconocer el jardín desde una habitación.
El proyecto plantea, sin embargo, una exigencia para sus habitantes. Las unidades autónomas y los distintos accesos pueden enriquecer la convivencia, pero requieren una lectura clara de los límites entre lo común y lo privado. La arquitectura ofrece opciones; no elimina la necesidad de acordar cómo se usan. Esa tensión no es un defecto, sino una condición real de toda vivienda multigeneracional.
Desde una perspectiva profesional, Casa Amona demuestra que la sostenibilidad de una casa no se reduce a incorporar dispositivos tecnológicos. La posibilidad de cambiar un dormitorio, mantener un taller independiente o alojar distintas generaciones puede prolongar la utilidad del edificio. La permanencia también puede ser una forma de eficiencia: evitar que una transformación familiar implique una reforma estructural o el abandono prematuro de la vivienda.


Aspectos destacados del proyecto
• Flexibilidad doméstica: la estancia de planta baja puede convertirse en recámara principal sin una intervención arquitectónica mayor.
• Programa ampliado: el taller independiente de 45 m² incorpora trabajo creativo, reuniones y alojamiento autónomo.
• Paisaje múltiple: patios, ventanas y terrazas construyen relaciones diversas con el jardín y el cerro.
• Patio con memoria: un fresno existente organiza el espacio exterior del taller y aporta continuidad ecológica y visual.
• Materialidad arraigada: ladrillo, adobe no estructural, madera, encalados y loseta de barro reinterpretan recursos locales.
• Convivencia multigeneracional: la casa permite proximidad familiar sin renunciar a unidades con distintos grados de independencia.


Conclusión y Enseñanza para Nuevos Arquitectos:
Casa Amona entiende la vivienda como una estructura capaz de acompañar transformaciones. Su aportación no reside en un gesto formal aislado, sino en la coordinación entre programa, paisaje, accesos, patios, vistas y materiales. La casa protege su intimidad hacia la calle, se abre de manera selectiva hacia el entorno y reserva espacios autónomos para el trabajo, el encuentro y la vida familiar.
Para quienes comienzan a proyectar, la lección es concreta: antes de buscar una imagen reconocible, conviene identificar qué cambios deberá soportar el edificio. Una habitación puede necesitar convertirse en otra; un taller puede terminar siendo alojamiento; un patio puede funcionar como jardín, extensión de trabajo y vínculo con la memoria del sitio. Diseñar esas posibilidades desde el inicio no significa renunciar a la forma. Significa darle a la arquitectura una duración más amplia que la del primer programa.


Memoria del proyecto:
El proyecto se ubica en una parcela urbana de San Cristóbal de las Casas, junto a una de las principales áreas verdes de la ciudad. La casa establece una relación contenida con la calle y desarrolla su vida hacia el interior del predio, donde distintas aperturas y patios construyen relaciones visuales tanto con el paisaje circundante como con los propios espacios de la vivienda.
Con 155 m² construidos, el programa se organiza en dos niveles como un conjunto de unidades funcionalmente independientes. En planta baja, la estancia, el comedor y la cocina conforman un espacio continuo acompañado de un baño completo. Su configuración permite que la estancia pueda transformarse en una recámara principal sin modificaciones arquitectónicas mayores, anticipando distintas condiciones de uso a lo largo del tiempo. La planta alta concentra los espacios privados —recámara, estudio y terraza— vinculados directamente con las vistas hacia el cerro.
Un taller independiente de 45 m² amplía el programa con un espacio destinado al trabajo artístico y al encuentro familiar, además de una recámara y un baño para su uso autónomo. El taller se abre hacia un patio organizado alrededor de un fresno existente, donde la vegetación local y un pequeño estanque conforman un microhábitat urbano integrado al conjunto.
La materialidad combina mampostería, ladrillo aparente, adobe no estructural y madera de ciprés, que adquiere un papel esencial en cubiertas, carpinterías y mobiliario integrado. Los encalados, la madera y los pisos de loseta de barro se extienden entre interiores y exteriores, estableciendo una continuidad espacial y produciendo una arquitectura concebida para envejecer dignamente.
El nombre Amona, que significa abuela en euskera, parte de una circunstancia vital concreta y da nombre a una casa concebida para integrar vida doméstica, trabajo creativo y encuentro familiar.


📌 Siguiente lectura recomendada
Para ampliar la reflexión sobre patios, paisaje y materialidad residencial, pueden consultarse tres proyectos publicados en Tecnohaus- • Cieno House: una casa que convierte el patio en paisaje resulta especialmente pertinente por su manera de convertir un vacío central en el organizador de la vida doméstica.
- • Quinta López Cordero por Astudillo + Proaño: Descubre cómo la arquitectura andina reinterpreta el bahareque, la madera de eucalipto y la casa patio en Ecuador.
- • Guía para el uso de materiales sostenibles en la vivienda contemporánea: Estrategias y ejemplos reales para integrar tierra, piedra y madera en proyectos residenciales actuales.













Ficha Técnica
Arquitectos: COLAR Colectivo de Arquitectura
Área: 155 m²
Año: 2025
Fotografías: Ariadna Polo
Categoria: Casas
Arquitecto Líder: Santiago Constantino De Angoitia
Equipo De Diseño: Maximiliano Animas Rueda, Mateo Torres Sánchez, Roberto Marroquín Polín
Ingeniería Estructural: Virgilio Dominguez
Paisajismo: Terruño Paisaje
Dibujos: Priscila Aguilar
Ciudad: San Cristóbal de las Casas
Pais: México




































